La ironía

Pretendiendo introducirlos a la presente nota, y con la intención de soltar un poco la mano para que la pluma se deslice con suavidad sobre el papel e impregne el mismo con mis inquietudes y sentimientos, me tomaré el atrevimiento de hacer mención de una conversación que sostuve hace un tiempo. Le recuerdo a los lectores o lectoras, sean compañeros anarquistas o transeúntes de cualquier fundamento ideológico, laburantes, estudiantes o delincuentes, que no soy ningún erudito de la prosa. Por lo tanto, pido paciencia si la lectura del presente manuscrito resulta algo tediosa.

Como mencioné anteriormente, en un encuentro con un muy querido compañero sostuvimos, como es costumbre, un interesante intercambio de apreciaciones sobre el contexto que se desarrolla actualmente en este lado del cono sur. En este enriquecedor debate, el susodicho me expuso lo que a sus ojos se manifiesta como una gran contradicción con la que coqueteamos, por decirlo de alguna manera, a menudo. Claramente, la transcripción de la totalidad de la conversación resultaría sumamente extensa. De tal modo, me tomé la libertad de presentarles únicamente el fragmento que nos introduce al contenido de la presente nota.

La contradicción o la ironía, si se quiere, será expuesta con las siguientes interrogantes:

¿Por qué en el territorio dominado por el Estado argentino, quienes profesan la ideología Nazi respaldan a gobiernos liberales y no apoyan a gobiernos fascistas? ¿Por qué personas como Carlos Fernando Arroyo, intendente de la metrópolis balnearia de Mar del Plata, nacional socialista abiertamente declarado, ha apoyado la candidatura de Mauricio Macri, acoplándose a Cambiemos, en vez de apoyar a la duchista Cristina Fernández y a su candidato Daniel Scioli? Suena bastante extraño que los nazis argentinos se hayan tenido que esconder en los últimos doce años de gobierno peronista y hayan sido censurados durante el mismo periodo, sufriendo alguna que otra detención durante sus actos públicos o alguna que otra cagada a palos por parte de de encapuchados y punks (jaja!). Suena raro que los blanquitos estos apoyen a los gobiernos liberales y crezcan sus grupescos durante estos periodos, siendo las raíces ideológicas de estos movimientos totalmente anti-liberales. Ejemplos claros de esto son los casos alemanes, italianos, españoles, y claro, no podía faltar el caso argentino con el general Juan Domingo Perón en la cúspide del fascismo criollo.

¿Será quizás porque desde casi el primer momento Perón traicionó a sus compañeros del GOU y a politiquillos que lo ayudaron en su ascenso a la presidencia con sus delirios personalistas? ¡Puro resentimiento! Es curioso también como el liberalón de Mauricio Macri y toda su casta de oportunistas generan propuestas de tilde nacionalista como el cierre de fronteras, modificaciones a las leyes migratorias, deportaciones, el fomento de la xenofobia, y hasta algún que otro guiño de ojitos por debajo de la mesa al presidente Donald Trump, etc. Luego tenemos las llamadas propuestas político/policiales (que de propuestas tienen muy poco), que forman parte de cualquier ideología de la dominación: El aumento de la represión policial en los barrios, los operativos de saturación de las distintas fuerzas policiales, las razias, las extracciones de ADN en contexto de detenciones, la implementación de radares y scanners biométricos, la baja en la edad de imputabilidad entre otras propuestas o mejor dicho imposiciones, no son algo exclusivo de la bandera amarilla del gobierno de turno, que no por nada nos recuerda al Opus Dei y a lo mas grotesco de la iglesia católica. Prácticas como éstas las han llevado a cabo todos los colores del amplio espectro de la dominación, sean rojos, amarillos o blancos, todos nos han declarado la guerra mucho antes de que naciéramos.

Una viva demostración de esta ha sido, solo por citar alguna, la implementación de operativos como el Cordón Sur o Centinela, operativos impulsados durante la década K y modificados recientemente por la gestión actual del poder, que pretenden garantizar la sumisión de la prole radicada en los barrios periféricos del sur de la ciudad de Buenos Aires y en el primer y segundo cinturón industrial del Gran Buenos Aires.

Ahora bien, una diferencia clara y transparente como el agua distingue notoriamente las formas de imposición de la fuerza y el orden por parte de los gestores de la dominación. Los gobiernos fascistas argentinos, autodenominados progresistas, no suelen usar a las policías de la misma manera que los neo o trans-liberales. Estos últimos no dudaron ni dudaran jamás en reprimir con palos y balas de goma (o plomo) las manifestaciones obreras o solidarias. Ejemplos de esto pueden ser las razias realizadas contra vendedores callejeros (manteros) o la recordada represión en el centro cultural San Martín (Sala Alberdi), día en el cual un compañero recibió una bala de plomo en la pierna, en marzo de 2013.

En cambio para lavar sus penas, en algunos casos, desde el ´43 hasta la fecha, para no quedar como unos viles amantes de los uniformes, los peronistas han preferido utilizar a sus grupos de carneros y alcahuetes a la hora de brindarle palos por la cabeza a algún proleta revoltoso. Esto se pudo ver en las huelgas portuarias o de colectivos acompañadas por compañeros en los 50´s o mas acá en la línea de tiempo pudimos ver en las protestas de un sector del gremio de ferroviarios ligados a grupos trotskistas, que culminó con la muerte de Mariano Ferreira a manos de carneros ligados a barras bravas y miembros de la Unión Ferroviaria a finales de octubre de 2010, o mismo la irrupción de miembros de la barra de Chacarita y All Boys al Hospital Francés al grito de “…es la gloriosa JP…”, con la intención de terminar con una protesta de trabajadores de dicho hospital en 2006. También vimos la irrupción de miembros del sindicato de la construcción (UOCRA) al acampe/bloqueo contra la instalación de una fabrica de la empresa Monsanto en el partido de Malvinas Argentina en la provincia de Córdoba en octubre de 2013, bloqueo que era sostenido por miembros de grupos autonomistas y por algunos compañeros de esa provincia.

Y así podríamos agregar cientos de casos, pero lo considero en vano puesto que la intención de este manuscrito no es resaltar la maldad de un tipo de gestión de poder o del otro, sino más bien es evidenciar que tanto Macri como Cristina o quien venga antes o después a ocupar el trono, llegarán al mismo exprimiendo nuestro sudor y derramando la sangre de nuestros hermanos y hermanas. Es importante abandonar el razonamiento de los dos demonios y su falsa dicotomía. Es hora de buscar nuevos horizontes.

Cuando uno sale a buscar el pan de cada día y se encuentra frente a esta gran metrópolis financiera, donde nuestras vidas valen menos que poquito. Donde tenemos que entregarnos cual objeto ante algún burgués para regalarle nuestro cuerpo y nuestro tiempo para que nos las troquen por un sueldo de mierda. Cuando pasamos horas y horas entre hierro y grasa o entre ladrillos y concreto. Cuando nuestra vida es mera mercancía al igual que un par de zapatillas o cuando viajamos por las mañanas a trabajar en trenes o micros repletos hasta la médula cual ganado aglutinado en camiones rumbo al matadero; quisiera saber yo ¿Qué mierda tenemos en la cabeza al justificar y reivindicar los valores con los cuales nos matan un poco cada día? ¿Cómo a una persona puede gustarle y hasta llegar a reproducir este tipo de vida?

Se dice que somos animales de costumbres, de hábitos. Pues bien… desde aquí propongo el hábito de la subversión, el hábito y la costumbre de no poner la otra mejilla, contrario a lo que la resignación religiosa profesa.

Esta vida de mierda no se tolera, desde aquí proponemos la rebelión como ética. La rebelión y la práctica subversiva son el hábito a extender para construir una vida en armonía con nuestros pares y con la tierra.

De la vida como está planteada e impuesta solo podemos obtener muerte. Una muerte lenta y dolorosa. Porque una vida opacada por la polución y la contaminación no es vida y de esto no se extrae nada positivo. Solo sufrimiento y miseria.

Por eso señores míos, mi única propuesta es la lucha contra la policía y las cárceles; contra el estado y contra el capital. La lucha por la dignidad del individuo y por la emancipación social. La lucha por la libertad absoluta.

dont burn the witch, burn the rich

-Lucifer

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