Editorial (#5)

El Estado-Capital muestra su verdadero rostro. Destila muerte, persecución y hostigamiento. La connivencia entre el poder político y el empresarial se muestra sin velo alguno. Frente a este panorama actual nos organizamos, desde abajo, escuchándonos. Con rabia y con alegría. La primera, esa que tratan de apaciguar; la segunda, esa que nunca nos podrán quitar. Resistimos y existimos. Por este motivo algunxs toman la ofensiva y dicen ¡Basta! No en las elecciones y en los llamados de la burocracia oportunista que intentan pincelar la realidad opresora de un sistema que ya ha sido pintado de diversos colores. Colores que tiñen telas y almas desgastadas de tanta mentira, de tanta hipocresía, de tanto cinismo. Digamos ¡Basta! y ¡Ahora! Pero no con palabras. Sino con acciones. La lucha es ahora.

La coyuntura actual merece una firme respuesta que esté a la altura del contexto histórico que nos toca vivir. El sanguinario burócrata patriarcal que administra el terror se hace carne en seres nefastos: Macri, Bullrich, Noceti, Bonadio, Otranto, Villanueva, Sturzenegger, Vidal, Prat Gay, etc. son algunas de las no tan nuevas caras del Estado. Y estas horribles caras han invitado a un viejo amigo a ayudarlos a mantener la casa en orden: el viejo y querido FMI, esta vez en versión “feminista” con Christine Lagarde a la cabeza. Estas caras se encargarán de profundizar un entramado social que avale, a través de esa escoria llamada “medios de información”, el gatillo fácil, la violencia patriarcal, la violencia racista, la violencia de clase. Medidas que seguirán acrecentándose con el transcurrir de los días del gobierno de la alianza Cambiemos. Medidas que no se reducirán a menos que erradiquemos de cuajo el verdadero problema. ¿Cómo pedirle al Estado soluciones si el Estado es el problema? ¿Por qué reforzamos a nuestro opresor?

Esta respuesta no es un ruego, no es una súplica, no existe el por favor, no es una sugerencia, no es conquistar un derecho; es una necesidad vital que la tomamos sin ningún tipo de reverencia. Es una necesidad vital tomar el cielo y la tierra por asalto. La carrera electoral está por comenzar, y nuevamente nos mostrarán el cielo y la felicidad allá a lo lejos, en el 2019 o en el 2023 cuando “la economía se acomode”, cuando haya recambio electoral y así alargando el sufrimiento sin final. Matemos el mañana porque el mañana es el resultado del presente. Si hoy no nos estamos organizando para combatir, armando un proyecto serio de lucha, el mañana será, como viene siendo, de ellos.

Comencemos a conspirar nosotrxs en su contra, no en beneficio propio como hacen ellos, sino en beneficio de todxs, buscando expandir la libertad y la solidaridad con actos. Formemos asambleas de barrios en donde podamos discutir en iguales condiciones, sin intermediarios. Organicémonos para frenar la explotación, el saqueo y la miseria, construyendo estructuras apoyadas en relaciones sociales basadas en la solidaridad y el apoyo mutuo. Estamos en un momento álgido de la luchas, muchos sectores se encuentran organizándose para resistir la avanzada. Sigamos el ejemplo organizacional de las compañeras. Es preciso conectar las luchas, relacionarlas y profundizar el debate. Relacionemos la llegada del FMI con la cárcel, con la reforma jubilatoria, el mundial y la reforma laboral y con el decreto que involucra a las FF.AA en tareas de “seguridad interior”; profundicemos el análisis y afilemos la práctica. Practiquemos y fomentemos la auto-organización de las luchas, golpeando al Estado y sus recuperadores profesionales: sindicatos y partidos. En este momento de intensificación de la Guerra Social por parte del Estado es en dónde se evidencia la contradicción esencial de la democracia capitalista: gobiernan los ricos.

Comencemos a multiplicar la rebeldía, promover la autonomía, fomentar la auto-organización anti-autoritaria. Somos lxs de abajo y vamos por los de arriba. No para quedarnos y estancarnos ahí. No para cometer los mismos desaciertos que el Poder desea que cometamos una y otra vez. Sino para vivenciar que la auto-organización horizontal de los pueblos es posible. Que la unión en la diversidad de lxs que luchan es posible. No sólo es posible, sino que es urgente y necesaria para habitar de otra manera la Tierra. De una manera más sabia, de una manera que interpele de una vez por todas a este sistema patriarcal y capitalista, de una manera en la que seamos libres. La sentencia no se hace esperar, su condena será ejemplo de lucha por la libertad.

Editorxs

 

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