Entramados en resistencia: 8 de Aborto

¿Cómo seguimos?

Mientras el congreso de la Nazión avaló el aborto clandestino y sus consecuentes muertes, hicimos nuestras las calles escribiendo historia lxs pibxs. La historia de la puebla, de la pueblada, de lo que somxs capaces juntxs.

Nuestros corazones mutaron a verde.

Verde Hulk, furia a senadores.

Verde va haber kilombo.

Verde kriptonita.

Verde nuestras caras llenas de glitter.

Verde como el pañuelo que es nuestro uniforme.

Verde que le puso color a la ternura.

Verde alianza y tejido de redes.

Verde araña que te toma los subtes.

Verde que te quiero verde…

Transformamos las tramas y entramados que nos violentan. Recuperamos los abortos familiares escondidos en las buenas conciencias del “de eso no se habla”. Nuestrxs linajes aborteros nos exigen darle otra vuelta a nuestra lucha. La abuela que abortaba con plantas, la tía que lo hacía a escondidas y quizás con una percha, la hermana que en una clínica clandestina endeudaba su vida. Y el denominador común: una culpa ajena colonizando esas existencias.

Todavía no lo digerimos, todavía hay un vómito bien verde que resuena en nuestras cuerpas. A unos días de la disputa en Jurassic park, la impotencia busca abrirse paso y no la queremos dejar entrar. Venimos escribiendo nuestrxs territorios cuerpxs en otras claves, nuestra venganza es ser felices y esa es una batalla que no estamos dispuestas abandonar. Nos organizamos para gestar nuestrxs encuentros, para armar los ranchos que hagan falta, para recalcular los desarmes y desconcentraciones cuando sabemos que se va armar, nos juntamos para repensar nuestros haceres una vez que la fiesta terminó.

Verde sororidad con la compañera,

Verde que acompaña un aborto,

Verde que estamos para nosotras,

Verde cada vez más organizadas y autogestionadas,

Verde libertario que defiende lo vivo,

Verde resistencia de abuela,

Verde perejil que hay que reaprender cómo usar

Verde que insiste y se vuelve bandera…

En estos tiempos el aborto será clandestino, feminista y autogestionado. Nos quieren muertas, madres obligadas y temerosas. Les decimos, les gritamos, les cantamos y les exigimos que nos dejen de molestar. Saquen sus rosarios de nuestrxs ovarios. Ni sumisas, ni devotas, la maternidad será deseada o no será. Resistimos a destinos ya escritos que nos marcan por donde andar, vibramos una experiencia errática que ya no pueden controlar. No es sólo que somos muchxs, y estamos juntxs, es también que no vamos a dar ni un paso atrás. El aborto lo legalizamos en las calles y con las prácticas amorosas que ya supimos y sabemos gestar.

Verde estar con la compañera le gusta a usted, le gusta a usted,

Verde aborto en condiciones dignas con o sin ley!,

Verde le pinto la cara al compañerx,

Verde que cuestiona morales,

Verde el dólar que subió y duele,

Verde que incomoda,

Verde que expone realidades,

Verde en batalla,

Verde lucha,

Verde ¡enojate hermana!

Quizás la astucia del copular iglesia- estado haya sido confundir la vida con la culpa y cocerlas hasta que sean una. ¿Acaso elige un cuerpo gestante llevar a término un embarazo si el miedo de desangrarse en la cocina es lo que manda? Estamos en lo indecidible. Se confunde el impulso vital, de no querer morir, de parir pese lo que pese, con que eso sea una elección. Lo cual de por sí, supondría que hay opciones. Cuando la opción es el charco de sangre en la cocina, las contracciones en el bajo vientre, los gritos acallados de tantas. ¿Quién elige? El discurso de las “dos vidas” no ha hecho más que confundir. Confunde resignación con posibilidad. Nos encontramos en la terrible encrucijada de necesitar separar el aborto de la tristeza, de la culpa, de la muerte y el secreto. Para entender que una vida sin deseo y gozo no es la vida que queremos vivir.

Lo que estamos disputando acá, a la policía de la razón y su moral, es lo que entendemos como categoría de vida. El ejercicio de libertades que hacemos sobre nuestrxs cuerpxs, nuestras posibilidades de acompañar existencias si así lo deseamos, nuestras dignidades, nuestra salud, nuestra forma de escribir las prácticas existenciales. El futuro es nuestro, ¡y será feminista o no será!

¡No hay vida sin libertad!

¡Hasta la lucha siempre!

 

Virginia Bolten


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