Una postura anarquista sobre la información

Facebook es gratis porque no es un producto; el producto somos nosotres” es una frase que se hizo muy popular y que más allá de que pueda volverse trillada, es cierta. Las plataformas que para les consumidores son simples redes sociales tienen un lado B más servicial al capitalismo tardío, y este es minar nuestra información personal para venderla a empresas que tienen varios objetivos, desde lo posiblemente más inocente como saber qué anuncios mostrarnos en los costados de los sitios web (para aquelles que no tienen AdBlock) hasta conducir experimentos psicológicos o interferir en las elecciones de un país.

Con esto último hago referencia al escándalo de Cambridge Analytica, una empresa británica ya extinta -gracias al incidente recién mencionado- , presidida por Alexander Nix, ex director de Strategic Communication Laboratories Group (Grupo de Laboratorios de Comunicación Estratégica). Esta es una firma privada de analísis de la conducta y consultoría de comunicación estratégica (todas maneras muy pomposas de decir “control social y manejo de masas”). Cambridge Analytica además obtuvo fondos de la familia Mercer, la cual es conocida por apoyar al partido republicano de Estados Unidos (es decir, el sector conservador y de derecha), y fue el foco de un escándalo mediático después de que salió a la luz su rol en el uso sin consentimiento de la información de más de 87 millones de usuarios de Facebook para afectar el resultado de las elecciones de más de 200 países, entre ellos Argentina y Estados Unidos.

Como mencioné arriba la empresa dejó de existir en Mayo de este año, aunque sea simplemente por el hecho de que no se podía seguir justificando su existencia y el movimiento estratégico más sensato haya sido abandonar ese proyecto. Las personas que la conformaron, me imagino, no van a ser detenidas sólo por esto, y quiero aclarar que usamos “detenidas” en el sentido de que no van a dejar de conspirar contra las libertades de las masas y no se le quitarán los recursos económicos y de poder para que dejen de accionar de tal manera, no en el sentido carcelario.

Sin embargo, el efecto que tuvo el bochorno mediático sobre el público fue importante ya que dio lugar a la creación de la Genderal Data Protection Regulation (Regulacón General de la Protección de Información), una serie de leyes que defienden los derechos de les consumidores de, en cualquier momento, exigir que una empresa borre los datos que tienen guardados sobre elles, entre otras cosas. Hablar al respecto tomaría otra nota entera así que es importante que les lectores averigüen al respecto. La importancia de ese amparo legal es grande aunque es importante tener una discusión de porqué necesitamos de la legalidad en este caso.

A mi entender, en un mundo capitalista ideal las leyes (o acuerdos) funcionarían para eliminar la subjetividad de una situación de litigio que debe ser resuelta, y para tener un referente sobre qué acciones o conductas están permitidas por parte de quien, y cuáles no. La necesidad de tener un escrito objetivo que denote acuerdos entre dos partes es comprensible más allá de todo capitalismo ya que cualquiera de las dos podría intentar tergiversar a su favor un acuerdo oral, por lo que un tercero que sea imparcial es necesario para funcionar de árbitro. La función social de un acuerdo escrito es comprensible, aunque en la actualidad se use por los sectores de poder y su verdadero uso sea distinto. A lo único a lo que quiero hacer referencia con el párrafo anterior es a que sólo el hecho de que exista una ley que proteja en lo nominal a los usuarios (anarquistas o no) del abuso corporativo es, por lo mínimo, un reconocimiento social, colectivo, de que hay cosas que las empresas no deben poder hacer, y que ante un reclamo de tal naturaleza, la razón la tiene el usuario singular y no la potencia, lo cual tenemos que saber usar a nuestro favor.

En todo caso y volviendo al tema anterior, más allá de lo nefasto que pueda parecer el escándalo, a muchas de estas cosas nosotres acordamos cuando aceptamos los Términos y Condiciones de uso de las diversas plataformas. Hay muchas otras, sin embargo, que suceden sin nuestro consentimiento y muchas veces de manera secreta por parte de las empresas que lideran dichos proyectos. Por ejemplo, hace poco se descubrió que si une descarga la carpeta .zip que provee Facebook con la información de cada perfil (una opción que está siempre disponible para le que quiera hacerlo), se pueden ver los registros de llamadas del celular en el que está instalada la aplicación Messenger vinculada a dicho perfil. Google usa los historiales de búsqueda y las palabra escritas en los mails enviados y recibidos a través de Gmail para alimentar su programa AdSense, el invento que los catapultó a ser el gigante multi media, multi plataforma y polirubro que son ahora. AdSense escanea el lenguaje y el comportamiento de un usuario a través de sus hábitos en la web para poder vender esa información a empresas, luego de lo cual dichas empresas pueden pagarle a Google para que muestren sus anuncios a sectores de la población que coinciden con sus análisis de mercado de segmentaciones demográficas. Los tres procesos por los cuales suceden esto (Data Mining, Big Data y Machine Learning –Minería de Información, Información Grande y Aprendizaje de Máquinas respectivamente– son temas para otra nota.

Esto continúa también con un comportamiento ejercido no por una empresa privada, sino por el mismo gobierno de los Estados Unidos (más específicamente la Agencia de Seguridad Nacional) con su programa Prisma, el cual usó puntos de acceso secretos o explotó vulnerabilidades en la seguridad de proveedores de mail, motores de búsqueda y redes sociales para armar perfiles psicológicos y rastrear la posición, interacciones, intereses y comportamiento de la población mundial. Todo esto en nombre de poder prevenir ataques terroristas dentro de su territorio, aunque es obvio que la construcción de un enemigo (visible o invisible, tácito o explícito) y la agitación de las masas con miedo son las maneras más fáciles de justificar gobiernos autoritarios y el avance del fascismo. El programa Prisma fue revelado al público general por Edward Snowden en 2013 y desde entonces está refugiado en el exterior de su país bajo asilo internacional debido a los cargos con los que el gobierno estadounidense lo acusa, entre ellos, violación de leyes internacionales de espionaje. De manera similar, Julian Assange fue el que reveló grandes cantidades de información clasificada a través de WikiLeaks.

Pensamos que hay una cosa que es importante señalar: en la entrevista que Snowden dio en 2013 gracias a sus revelaciones, dice más o menos lo siguiente: “Si el gobierno de los Estados Unidos así lo quisiese podría volver a instaurar dictaduras en Latino América”. No son estas palabras exactas, pero para cualquiera que esté al tanto del Plan Cóndor de los 70s y 80s, es evidente que a eso hace referencia. Y parece que su predicción es correcta: el alza del fascismo a nivel mundial se ve ayudado y acelerado por las capacidades de los poderes globales de manipular la información que vemos: las noticias falsas, las redes sociales, la vigilancia, las violaciones de privacidad y muchas cosas más son nuevos instrumentos de dominación, y hacia ahí va la historia del mundo en el nuevo milenio. El nuevo paradigma es, como nunca antes se vio, el control de la información en todas sus formas.

Pensamos también que es importante que recordemos siempre que en el nombre de un mejor servicio (por parte de las empresas privadas) y de la seguridad (por parte de los gobiernos y estados) se pueden justificar medidas de intromisión en nuestra privacidad cada vez más duras. Un buen ejercicio es ver constantemente todas las redes de las que formamos parte como plataformas apuntadas a empresas que nos consumen a nosotres, y una anarquía actualizada, creemos, es una que está al tanto del avance de los medios tecnológicos y de su uso, que pueden ser tanto herramientas de comunicación y transparencia y que pueden exponernos a las cotidianidades y realidades infinitamente diversas de otras personas, como métodos de control social, ofuscación de la verdad, separatismo y conflictividad innecesarias.

Lo recién escrito toca muchos temas, pero la mejor manera de defendernos de un conglomerado de intereses crueles es estar siempre al tanto de nuestras capacidades, para lo que les invito a leer sobre GDPR y maneras de proteger su privacidad. Después de esto, tirar del hilo de quién formó qué compañía con el apoyo de quién y todas las relaciones que siguen después de esto es una manera de rearmar el mapa de la realidad en la que vivimos; tenemos que conocer quién maneja qué para poder entender las dinámicas del control, y las relaciones estrechas entre el poder y la tecnología.

Hufupukar

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