Editorial (#8)

Cuando todo se derrumba

En cualquier momento, todes podemos dejar de pagar el alquiler, las hipotecas, los impuestos, los servicios públicos; ellos no podrán hacer nada contra nosotres si lo hacemos al mismo tiempo. En  cualquier momento, podríamos dejar de ir al trabajo o a la escuela, o ir y negarnos a obedecer sus órdenes, o abandonar las instalaciones, o convertir esos lugares en espacios comunitarios. En cualquier momento podríamos romper nuestros documentos de identidad, quitar las matrículas de los autos, cortar las cámaras de vigilancia, prender fuego todos los billetes, y las escrituras y títulos de propiedad, tirar las billeteras y crear asociaciones cooperativas para producir y distribuir todo lo que necesitamos[1]

Llegamos al otoño con la soga al cuello de un diciembre que pasó como pasan los veranos. De revueltas alborotadas ni noticias, de la crisis y la asfixia evasivas, pasamos ese diciembre agotades. Asumimos el macrismo como la “necesariedad” de un sueldo, un trabajo, un sacrificio “propio” del existir. Nos creímos que el pagar el pan de cada día hace tanto, que obedecemos, hasta cuando creemos que ejercemos algunas libertades. Olvidamos por qué vivimos, dónde estamos, a qué vinimos. Distraídos en dos o tres trabajos para llegar al ras a fin de mes o incluso endeudados. Endeudamos a dos generaciones por lo menos con los ceogobiernos, nos volvimos nuevamente el país que para todo depende o consulta al FMI. Y qué de nuestras acciones colectivas, y dónde encontramos lazos fraternos que abracen lo que vivimos, y cómo compartimos lo que sentimos.

No hay donde huir

En este estado de indefensión nos encontramos, ni diciembre nos alborota, ni el bondi a 22 pesos, ni la medición de lo más puro de la vida…Ni bañados ni felices en pelopinchos, nos quieren laburando como esclavos, haciendo números para igual nunca poder cambiar esta realidad. Exhaustos, zombis, gobernados, obedientes, silentemente cómplices de todo este circo. Estatizados.

Las intensidades aman no esconderse

Ensordecen nuestros oídos estallidos sociales que no terminan de pasar. Para todo pareciera que aún se puede aguantar un poco más. Una calma absurda, un silencio que no significa nada, un termómetro social que solo salta con el vecino, con el del auto de adelante, con las pibas que se besan en el tren, con las travas de la esquina, con el migrante que camina. ¿Cómo esconder tanta furia? ¿Cómo adaptarse a tanta angustia? Los impuestos se triplican, los choreos se presentan como la tajada a la orden del día, y de la insensibilidad un decálogo y del dolor una queja y de incomodarnos ni hay alerta…

Las impunidades buscan sentar precedentes, volverse cotidianas

Entre tanto y tanta nada, tanto vacío, esta irrealidad se nos vuelve conocida; nos acomodamos a la inconformidad de nuestras vidas, y como un tsunami que viene desde las profundidades del mismísimo océano  se escucha una voz que se pregunta:

¿Cómo romper todo desde la ternura?

¿Cómo romper todo?

¿Cómo tejer otras tramas desde la ternura?

Cada vez que interrumpo algo para trabajar, me encuentro pensando en estas cosas. ¿Soy acaso la única persona a la que se le ocurrió alguna vez esta idea?  Ya me imagino todas las objeciones habituales, pero apuesto a que si esto arrancara en alguna parte del mundo todas las demás se unirían rápido, sino pensa en las incontables formas en las que estamos desperdiciando nuestras vidas. ¿Qué más se necesita para lograr la reacción en cadena? ¿A dónde voy para encontrarme con esas personas que  no solo odian sus trabajos, sino que  además están listas y decididas a terminar con el trabajo de una vez por todas?

 NO HAY OTRO MUNDO. HAY SIMPLEMENTE OTRA MANERA DE VIVIR.

Onrubia

[1] Crimethink, organización compuesta por varias células autónomas (grupos de afinidad). Surgido en 1996, CrimethInc. son antiautoritarios, con perspectivas críticas hacia la cultura, la política, la forma de vida, el trabajo y propuestas disidentes de vivir la vida. https://es.crimethinc.com/


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2 comentarios sobre “Editorial (#8)

  1. Hola
    Pareciera que no hubiera limite para que esa espera .o paciencia social termina. La espera a esa promesa política de que todova a estar mejor .
    De que la mejor opción esta ahí en esa urna. Año tras año y decada tras decada .la calidad de vida y el sentido de la vida se denigra se vapulea .
    La engañosa publicidad que se lleva comprada en cuotas y la marquesina del egoismo que solo hace que se pisoteen unos salvajemente para estar en ese lugar de ciudadano de primera clase .
    Antes me daban asco ahora me dan tristeza . quizás algo mejore en mi.
    Y ojala mejore en ellos , para que al pasar por delante de un pobre ser tirado en la calle , no se espantan , y puedan acudir a su auxilio .
    La utopía es una palabra imventada por el Sistema?
    El detonante para la Reacción en cadena somos nosotros!

    Le gusta a 1 persona

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