A un año del 8 de aborto: Hablas patriarcales

Hablas patriarcales insisten, avanzan, avasallan. Producen incomodidad con pequeños gestos, con sutiles miradas, con suaves palabras.

Susurran: “no se lo cuentes a nadie”, “esto queda entre nosotros”, “si hablás, no te van a creer”, “no te conviene decirlo ¿qué van a pensar de vos?” “si se entera mamá, le va a hacer mal”, “vos lo contás a alguien y yo me voy. Y ahí ¿quién paga las cuentas?” “¡mirá  cómo me ponés!” “¿qué hacían solas?” “¿habían tomado?” “algo habrán hecho” 

Hablas patriarcales saben calar  hondo y potenciar moralinas, no sólo las que dicen, se preguntan o piensan ”¡y mirá cómo estaba vestida!”, “estaba medio borracha, ¡qué querés!” “¿no lo habrá provocado?” sino también esas que justifican y dicen “en mi época, los piropos hacían que te sintieras halagada”, “hay que darle tiempo, no entiende cómo es la cosa ahora”, “¿estás segura que te dijo eso?”, “esto pasa porque las escuchan demasiado ¿será para tanto?”, “lo hace de boludo”, “también hay mujeres que acosan”, “¿no habrás entendido mal?” ” ¿Sabe usted dónde está su hijx en este momento?”.

Hablas patriarcales desacomodan lugares, empujan límites, obligan. Buscan alianzas, sometiendo, doblegando. Deslizan insinuaciones, incomodando. “¿No te querés quedar un ratito más?”, “¿no tenés otra pregunta para nosotros?”, “¡qué caramelito! ¿No?”, “¿por qué no me das tu celular y arreglamos?”

Hablas patriarcales saben de partidos, de instituciones, de edades y desde ahí actúan. Anidan en casi toda forma de relación donde se expresa un imponer.

Tienen el poder de instalar la duda sobre las víctimas. De esquivar las reglas, de trampear  protocolos, de forzar leyes que podrían amparar. Casi siempre encuentran secuaces que prefieren dejar pasar, antes que levantar algo que funcione como freno, basta, hasta acá.

Hablas patriarcales consiguen retrucar, encontrando figuras cómplices que lo habilitan. Inventan con fundamentos legales, un acoso laboral, una licencia psiquiátrica, la falta de pruebas para zafar.

Ganan ante la incomodidad de dejar a la vista sus opresiones. Tienen la habilidad de que quien la padece, quien la destapa, quien la ve, quien la escucha, quede sospechadx y con miedo. Miedo a las represalias, miedo a las consecuencias, miedo a perder el trabajo, miedo a que no te crean, miedo a una denuncia, miedo a que no pase nada con eso que estás pudiendo enunciar tal vez, por primera vez .

Hablas patriarcales obligan a astucias y complicidades insólitas que crecen cada vez más y demuestran en lucha, así, el tamaño monstruoso de este enemigo. Insistencias que circulan, fugaces, y que logran posibilitar algún tejido de sostén y sentido. Que, traman alianzas y tantas veces, necesitan enunciar. Enunciar que una piba sufrió acoso, insinuaciones, insistencias por el pajero de turno. Enunciar que el fotógrafo que trajo el gremio al festejo, tiene denuncias y causas penales por violencia de género. Enunciar que el profesor de plástica de esta escuela, en la otra, fue escrachado y zafó, porque la supervisora frenó el expediente. Enunciar que el que se anotó en el curso, abusó de la vecina y acosó por facebook a una compañera. Enunciar que cajonearon la causa. Enunciar que no activaron el protocolo. Enunciar con la incomodidad de a veces elegir hacer la denuncia, y aprender todas las astucias posibles para que alguna vez, alguna forma de justicia opere. 

Mientras, resistimos desde los suburbios con persistencia en acciones múltiples e inauditas que inventan posibilidades una y otra vez, una y otra vez.

Nos preguntamos: ¿Cómo rasgar esas formas de hablar? ¿A qué llamamos lo patriarcal? ¿Cómo habla? ¿Qué enunciados se actualizan hoy, del habla patriarcal en eso que nombramos como la 4ta ola feminista?¿Cómo anida lo patriarcal en las resistencias de los transfeminismos? ¿Hablas patriarcales pueden cooptar la potencia mutante-trans del devenir? ¿Qué nombres provisorios y tiernos aflojan durezas de hablas patriarcales?

¿Quién habla ternura? ¿Hablas patriarcales? La exigencia de lo dulce y sumisa que debiera ser la ternura. 

Fuerzas gerundias hacen sentir cómo se establecen combates actuales, contra luchas, tal vez, ancestrales. Combates que, a su paso, resucitan brujas, chamanas y machis que enseñan de la intensidad del fuego lento, que arde y espera. Magia que muta fuego en agua-marea- verde, tantas veces como haga falta. Cobijando lo que libera ante las opresiones de hablas patriarcales.

Cobija de posibilidades, cobija sorora, cobija disidente

¿Cuáles tonos hablan ternura?¿Cómo piensa ternura? ¿Cómo encarna ternura

¿Cómo romper todo desde la ternura?

Ternura como trama que arropa y arroja de nuevo los dados. Ternura como lo que habla bajito, gritando!, ternura como lo que acaricia en el fuego que enciende la insistencia genealógica de explotar opresiones históricas. Potencias del decir en rendijas del palabrerío que no escucha más que ruidos, justo ahí, donde nos encuentra un abrazo como rebelión.

Nuestra venganza es ser felices. 

Rendijas, nunca rendidas las hablas transfeministas

Y ahora que estamos juntas y ahora que si nos ven…

Rendijas del quiebre, sobre lo que todavía no se  puede escuchar, que en gritos de lucha aman todas las luchas transfeministas.

luchar con la compañera le gusta a usted, le gusta a usted.

(Escribimos como pensándonos en voces altas, como Amazonas, como las brujas que quemaron, como sus nietas).

Vivas se las llevaron, vivas las queremos.

También reinscribir(nos) naciendo historia. 

El feminismo es el mejor lugar para luchar contra el fascismo

Dice la Butler complicando las esferas del pensamiento hegemónico sobre las maquinaciones y luchas sociales.

Lo normal, patrón vacío, colectivo inexistente, sugestiona universales. Ilusión déspota del terror a lo que difiere. ¡¡No queremos ser más esta humanidad!!

Hablas patriarcales arman juegos en voces que edulcoran y buscan acallar gritos: Ni una menos – nadie menos. Heteronorma binaria se sabe habl(as) patriarcal(es). Cuestionar el régimen político heterosexual

En palabras de Louise Turcotte (militante del colectivo Amazonas de ayer, Lesbianas de hoy) algunos   feminismos contemporáneos consolidan el sistema patriarcal en lugar de eliminarlo. Turcotte alude al pensamiento de Monique Wittig como postmaterialistafeminista. Wittig expresa la necesidad de construir un nuevo universal por fuera de los términos varón/mujer, abandonar la categoría de mujer por asfixiante, a partir del despliegue de la reivindicación del punto de vista de las lesbianas. Un devenir lesbiano. Dice la Wittig un texto escrito por un escritor minoritario sólo es efectivo si logra convertir en plural ese punto de vista minoritario. Si contagia, si prende mecha y se dispersa. ¿Cómo convertir en plural ese punto de vista minoritario? La Wittig sitúa como imposibilidad del feminismos de su tiempo expresar el anhelo de destruir el sistema patriarcal sin destruir su carácter de heteronormativo. Interesa preguntarnos cómo la heteronorma configura la idea de mujer. Para destruir al patriarcado como sistema se hace necesario destruir la categoría en la que se distinguen los géneros por sexo y por estereotipo. 

Hablas patriarcales operan desde y en la razón, la universalidad, sosteniendo moralmente cierta idea de ternura. ¿Cómo cooptan  ternura  hablas patriarcales? ¿Qué significa “no gritar frente a la opresión porque construimos desde el amor”? ¿Hablas patriarcales disertan en ese universal de amor? 

Madre, amor-madre, sensible-mujer-madre, madre-mujer-instinto: mimamámemima. Ternura molotov

¿Cómo conjunciones priorizan ciertas existencias por sobre otras replicando operaciones del poder? ¿Cómo ofrecer tramas que interrumpan la operativa del poder? 

Quizás ternuras donde se pueda gritar nunca más.

#noesno

ni muertas ni presas por abortar

¿Se hacen posibles existencias sin hablas patriarcales? ¿Cómo imaginar el estallido de hablas sobre, ante, bajo, por, detrás, contra hablas? ¿Cómo pensamos la liberación, no sólo, como performatividad?

Aborto gratuito seguro y legal 

para las pibitas y los pibes tras 

para no binaries, mutantes y màs.

Hablas patriarcales asumen modas y no modos. Lenguas que sustancializan – universalizan – momifican.

No tartamudean ni balbucean. No saben del destiempo ni del desacople. Jerarquizan y atribuyen. Conservan y excluyen. Arman el podio de la mejor víctima, tapan matices y sutilezas con identidades fijas.

Reivindico: mi derecho a ser un monstruo.

Que otros sean lo normal

Lo existente no agota lo posible

Ni una menos

Lo personal es político

Vivas y desendeudadas nos queremos

Este texto fue leído en algún rincón de alguna institución, cuestionando sus instituidos, en sus formas, en sus modos y en sus matices.  A un año del 8 de Aborto, al closet con nuestrxs dolores colectivos, no volvemos nunca más.

Emma Goldman, Ana María Monzón, Virginia Bolten, Juana Belén Gutiérrez y Ernestina Lesina.

 

 

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