En Recuperación: Reflexión visceral al texto América Profunda de Rodolfo Kush

Existe una división casi dicotómica entre lo que la mente manda, y aquello que no responde a racionalidades impuestas. Siendo eslabón en la cadena de la puja, le ciudadane no tiene más que padecer estrés (el que puede manifestarse en un sinfín de enfermedades, para las cuales el sistema tiene preparado su arsenal de placebos), o, mejor denominado, síntoma del sistema; consecuencia de excesivas y creativas represiones a la pulsión original. “Vivir” en riña constante con une misme, genera traumas; nos encontramos ante la negación del Estar, del Ser Naturaleza, ante la negación de las muertes en nombre de la organización territorial, las masacres en nombre de la patria. Es correr la mirada de le Niñe que duerme en la calle, con las patas desnudas y sucias. Ya no vemos, pero le sentimos; nos pesa en el corazón y la mente. ¿Qué hacemos? ¿Cómo se elimina la barbarie?…Aceptando que somos ella; arremetiendo contra el consciente de buenos occidentales que nos mantiene en regla… Somos barbares; el barro se nos hizo tobillera y nos gusta el olor a cuerpo andado. Somos alergiques mentales a los desodorantes, nos duele la homogeneidad que impone unilever con su olor a explotación. Usamos los botones de sus impolutas camisas para hacerle maracas a les Hijes, porque los nuestros se nos perdieron de tanto andar los caminos que nos llevan a reencontrarnos con nuestres Hermanes, con Nosotres mismes, y porque, no menos importante, preferimos el arroz en el plato. Abrazamos nuestra cara sucia porque entendemos que fue el Amor por la Vida la que la ensucio, y no la sangre de la conquista por la dominación psíquica y material. No tenemos miedo de lo que pueda aparecer detrás de aquel Árbol, porque no tememos perder algo que nunca fue nuestro. Somos parte de algo superior. Cuando nos toque ser abono, lo seremos con gusto. Preferimos perdernos en el Monte, que (des)encontrarnos en el cementerio de concreto. Rechazamos profundamente su adoctrinamiento en forma de clase educativa, no aceptamos que le llamen “descubrimiento de américa” al genocidio de nuestres Hermanes. El problema no es estar sucies, el problema es estar colonizades desde las entrañas. Lo único que debemos limpiarnos, en nombre de la Pacha Mama, es la lógica patriarcapitalista que del barco descendió y a plomo, hierro y biblia se implantó[1].

No queremos vivir bajo la lógica de su mercado, en un mundo muerto donde asfixia la calma del cementerio. No buscamos la aceptación de nadie más que nosotres mismes. Encontramos armonía; que las Mariposas se nos posen en los hombros, que los Murciélagos se coman los Bichos que nos acechan y los Pájaros nos acompañen mientras leemos a la sombra. No queremos ser alguien, no estamos dispuestes a centralizar el poder de un territorio solo para demostrarle a nuestro progenitor que sí podemos y rogar por su mano en nuestro hombro derecho mientras la gente bellamente perfumada habla de lo que tenemos puesto y las cámaras rugen, titilando rojo sangre. No. Mil veces NO. Nos alejamos de la costa, caminamos firmes hacia la sierra[2]. Vamos ahí donde nos nutrimos de contenido y las formas solo nos sirven para decidir si le agarramos con una, con las dos manos, o simplemente le dejamos ser ahí donde le vemos.

“¿Se pensó en la Argentina de 1810, qué es el hombre, antes de ser un ciudadano comprometido con los objetos? No, porque ello habría significado una autoconciencia de la que no se era capaz.”… y reformamos a kush; ¿se piensa en la actualidad qué es la persona antes de ser une ciudadane comprometide con los objetos?

No solo eran y son incapaces de dicha aventura de autoconciencia; no les hubiese servido, no les sería hoy eficiente. ¿Quién les levantaría sus instituciones, y cocería sus ropas? ¿Quién fumigaría “sus” tierras con veneno? ¿A quién esclavizarían? En resumidas cuentas (bancarias), ¿Quién se las llenaría de eternos ceros? ¿Quién si no les hedientes? ¿Quién si no Nosotres?…La Fuerza.

Nuestra cultura brota de la praxis, lejos de las imposiciones al accionar actual de les campesines arrendataries, e infinitamente más lejos de una biblioteca repleta de nombres que chorrean blancura, masculinidad europea de barba peinada. Queremos recalcar, que ese Campesine está siendo una víctima más del sistema asesino; obligade a ser une “buene occidental”, cuyas elecciones están entre morir ahora sin dejarle nada material a les suyes, o morir mañana con un plato de comida en la mesa. Este sistema genera que sea el capital el que mueve (para) al mundo, permitiendo así guiños de ojo a las transnacionales que más dinero generan, mediante legislaciones, las cuales, a su vez, le significarán mayor ganancia. Todo esto, en detrimento de la Tierra que nos alimenta, la Naturaleza que somos, y nuestres Hermanes que luchan; a veces contra elles mismes, a veces contra el sistema opresor.

Permítasenos corregir a kush; no sólo estamos comprometides con nuestro aquí y ahora. Si así fuera, estaríamos dándole la derecha al sistema enemigo y su hedonismo de shopping salvaje. Estamos firmes en el Aquí, en el Ahora y en el Después. Amamos porque nos duele la falta de libertad, Amamos para que quienes vayan a transitar esta tierra, puedan enamorarse también. Si plantamos un Árbol, no es para alimentarnos de sus Frutos hoy; es para que cuando crezca, Pájaros puedan posarse en él. Para que les Niñes tengan una sombra en la cual jugar. Es para que les dé después, (si) entiendan[3].

Nosotres, bajo su cosmovisión, seremos les hedientes, les barbares. Según la nuestra, somos el Agua que calma su sed, somos el Viento que mueve sus barcos, somos la Tierra que sostiene sus pies, somos las Abejas que polinizan sus plantas para luego ser alimento. Somos Semilla y Árbol a la vez, somos el Oxígeno que de él brota. Somos lo que da Vida. Así como la da, en una inclemencia te la quita. A los colonos les contamos, la fagocitación arde desde abajo. Como el Fuego.

En tanto nuestro ciudadano interno siga vivo[4] y cooptando la mayor parte del espacio (anti)reflexivo de nuestra mente, no será eficiente la tarea descolonizadora. Deberíamos percibir, dentro de los confines conceptuales de nuestro universo interpretativo, que el desarrollo, el progreso planteado por el mercado es incompatible con la Vida, que el capital lo es, también, con la Livertá. En el momento en el cual nos hacemos cargo de lo que inconscientemente somos, debemos embarrarnos hasta el caracú, rechazar la pulcritud que europa nos ha impuesto con sus calles en cuadrícula, y su té de piernas cruzadas; evitar los viejos hábitos de someternos a un sistema que “no nos quiere ni vives ni muertes, nos quiere enfermes”[5] y abrazar el hecho de Estar para la Construcción de un Nuevo Mundo en el que se respiren Amor y Livertá.

-Texto encontrado en un Talar sin alambrado, camino al Río de la plata

[1] Aunque tenemos bien en claro que el patriarcado es preexistente al estado. Y eso hay que limpiarlo también…

[2] Esta diferenciación refiere al distanciamiento del ser y el estar. Cultura de la sierra, aquella del estar; su antagonista, la cultura de la costa o ser alguien.

[3] “Los de después, sí entendimos” relato del subcomandante Marcos.

[4] Voz interna que entendemos como la parte más patriarcal en Nosotres.

[5] Que lo tiró, che, no nos podemos acordar a quién estamos citando… será Miryam Kita Kurganoff Gorban, será Ana Zabaloy…No podremos enunciar con certeza a quién le escuchamos esa frase, pero sí que fue a alguna Luchadora Agroecológica; en contra del modelo agroindustrial hegemónico, a favor de la Vida y la Soberanía Alimentaria.

 

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