“Hoy estamos todos juntos tratando de tener un hogar”: la lucha por la tierra en Guernica

“Ellos tendrán mansiones de lujo, nosotros solo pedimos una casa para poder vivir dignamente. Y con todas las cosas que ellos dicen, por lo menos a mí me afecta y muchísimo”, nos dice Yanina del barrio La Unión, uno de los cuatro barrios junto a 20 de julio, La Lucha y San Martín, que resisten y llevan adelante la recuperación de tierras en el predio de cien hectáreas de la localidad de Guernica. Un primer acercamiento a estas tierras y lo que nos comentan lxs vecinxs organizadxs nos sitúan directamente en los conflictos de raíz de un sistema que intenta regular sus contradicciones pero que, debido a su estructura y sus mecanismos, es incapaz de hacerlo: el despojo territorial, la concentración de tierras y una sociedad dividida entre propietarios y excluidos son algunas de las condiciones que aceitan el buen funcionamiento de la máquina.

Según el Registro de Tierras Rurales, creado por Ley Nacional 26.737, aproximadamente 62 millones de hectáreas de la República Argentina (35% del territorio Nacional) figura como propiedad de 1.250 terratenientes (0,1% de los propietarios privados). La tan citada Constitucional Nacional, en el artículo 14 bis, garantiza “el acceso a una vivienda digna”. Parecería ser que los bellos discursos republicanos y las abstracciones legales siempre se quedan en el terreno de las Ideas, ya que siempre se prioriza el discurso del odio de clase anclado en concepciones como “el delito”, “la usurpación”, “la propiedad privada”, “vayan a laburar”, (tanto de ciudadanos como de políticos fascistas) y no en la necesidad vital de tierras para habitar. En la práctica, lejos del bienintencionado “Estado ausente”, este se podría hacer presente con los mercenarios de uniforme intentando el desalojo que tendría lugar el 23, 24 o 25 de septiembre, por orden del Juez Rizzo Martin Miguel del Juzgado de Garantías N°8 de Cañuelas. Expulsar a las 2.500 familias que acá viven es la prioridad, ya que se necesitan las tierras para los grandes negociados de siempre. Los propietarios del Country San Cirano, quienes hasta el momento no presentaron papeles que acrediten lo que dicen, se atribuyen la titularidad de gran parte de estos terrenos.

La recuperación territorial surgió el pasado 20 de julio con al menos cincuenta familias iniciales. Hoy son más de 2.500 que luchan por un terreno para vivir. Junto a un grupo de compañerxs, fotógrafxs, comunicadores y periodistas, nos adentramos en los cuatro barrios que componen la recuperación de tierras y caminamos junto a la gente que los habita. Este registro es parte de esa experiencia colaborativa. Llega la tarde en Guernica y Yanina, Laura, Camila y David nos cuentan sobre la cotidianidad, las expectativas y las diversas formas de resistencia en la recuperación territorial.

Y: Estamos en el barrio La Unión, en Guernica. Estamos acá, tratando de recuperar unas tierras, que yo creo que nos pertenecen a todos. Creo que entre los vecinos tenemos los mismos problemas. Yo estoy acá por el hecho de que necesito un pedacito de tierra, tengo dos nenes, no tengo una ayuda de nadie. Con el tema de la pandemia no se puede salir a trabajar, querés salir a vender algo y no se puede.

Medios: ¿Cómo se vienen organizando entre los vecinos con todo el temor del desalojo?

Y: Hay asambleas, manifestaciones. El otro día hubo una mesa de diálogo. Nos estamos tratando de movilizar.

L: Me enteré por mis hijos que fueron los primeros que vinieron. Debido a la pandemia estoy sin trabajo y vine para ver si podía tener un terrenito. No queremos que nos regalen nada. Por eso estamos aguantando acá. Somos todos compañeros, acá no hay peleas de nada, es todo compañerismo. Todos necesitamos… estamos todos en las malas, por eso estamos acá. Estaba pagando un alquiler hace dos meses atrás, pero ya no puedo. Por eso vamos a aguantar acá. Estoy con mis hijos y bien saben que estoy acá por ellos.

M: ¿Qué les sucede cuando los medios y los políticos salen a criminalizar las tomas de tierras?

Y: Me indigna, porque ellos están económicamente bien. Y ellos que tendrían que estar para ayudarnos a nosotros, gente humilde, clase baja, están como tratando de extinguirnos. Duele porque somos personas igual que ellos, y queremos estar. Por lo menos tener una casa. Ellos tendrán mansiones de lujo, nosotros solo pedimos una casa para poder vivir dignamente. Y con todas las cosas que ellos dicen, por lo menos a mí me afecta y muchísimo.

M: ¿Qué les dirían a esa gente que estaban nombrando como a la que no es capaz de dimensionar esta situación?

Y: Que vengan. Que pasen una noche acá. Que tengan que ir a buscar agua. Que vengan y pasen solo una noche. Que se pongan en nuestro lugar. Acá no estamos pidiendo que nos regalen, que loteen y nos vendan. Lo pagaría mientras mis hijos tengan un techo para poder vivir. Les diría que vengan a dormir una noche, que sufran lo que sufrimos nosotros en carne propia.

L: Y no es por uno, sino que lo hacemos por nuestros hijos. Si estamos acá es porque no tenemos un techo.

M: Cuando dicen que es algo de ustedes, que les corresponde el acceso a una vivienda digna, están discutiendo, en la práctica, con el sentido común y con la propiedad privada. A los que gobiernan siempre les preocupa la propiedad privada, pero selectiva. Porque en este territorio tenemos millonarios que se apropian de tierras como los ya conocidos Benetton, Lewis, Blaquier, y ellos no incomodan. Parece que es una cuestión de clase.

Y: Hoy estoy pidiendo un pedacito de terreno para mis hijos. Creo que si tuviese plata hubiese comprado todo el campo, todas las hectáreas y no hubiesen dicho nada. Pero hoy estamos todo juntos, tratando de que cada uno de nosotros tenga un hogar, porque el hogar se construye. Acá estamos todos peleando por un hogar, porque somos una unidad. Ella es mi vecina y hoy en día estamos compartiendo y si tenemos que buscar agua, vamos; si a mí me falta algo, ella me ayuda y no es solamente con ella, sino que es con todos los vecinos. Estamos todos en una lucha, en una unidad por algo que queremos.

M: Respecto al posible desalojo que tiene fecha para el 23, 24 y 25, ¿qué postura tienen al respecto?

Y: En mi caso personal, como también la mayoría de la gente, nos vamos a quedar. Estamos luchando por una tierras que nos pertenecen. Ya la mayoría de las personas están viviendo acá. Estamos viviendo acá y vamos a luchar. Vamos a plantarnos, a que nos escuchen. Necesito un techo para mis hijos. Para mí no sirve la Justicia. ¿Quieren negociar con esto y nos van a sacar a nosotros? Yo estoy luchando por la casa de mis hijos. Me separé y el papá de mis hijos no me ayuda. Fui a la Justicia y estoy esperando que me llamen, cuando tendrían que haber respondido, porque quedaron dos chicos en la calle y no me ayudan en nada. ¿Qué espero de la Justicia? Como ahora hay plata de por medio nos quieren sacar.

M: Nos parece, por lo que nos comentan, que la unidad, la organización y la visibilización es clave. Hace poco desalojaron el barrio de Ciudad Evita en La Matanza, y era un barrio que no tenía tanta visibilización. Nos parece que acá se logro una identidad comunitaria, barrial, que hace que haya solidez para evitar el desalojo.

L: Claro, nos unimos porque todos estamos reclamando lo mismo. La unidad entre todos, ese es el tema. Y cuando venga el desalojo nosotros nos vamos a plantar. Hay que ver qué solución nos dan porque nadie escucha. Entonces, hay que hacer esto. No nos queda otra.

Y: Solicitamos una mesa de diálogo en la cual la intendenta no se presentó. Anteriormente hubo otra y tampoco se presentó. Nosotros pedíamos hablar con ella. Duele decirlo, se lava las manos.

M: Parece ser que queda todo en la teoría, en los dichos del discurso político, pero en la práctica, cuando verdaderamente se necesitan soluciones… de parte de ellos nunca van a venir, las tienen que tomar ustedes con sus propias manos.

Y: Soy muy realista. No nos sirve que Blanca Cantero [intendenta de Presidente Perón] en el día del niño pase por los barrios dando una bolsitas de caramelos. Para navidad, o los reyes, o el día del niño pasa repartiendo una bolsita por los barrios y hoy en día no nos sirve. Yo tengo para comprarle una bolsita de caramelos, lo que no tengo es para comprarle un terreno para armar un lugar donde vivir.

M: ¿Cómo es un día cotidiano? Si pueden contarnos cómo se organizan con la comida, con los niños…

Y: Al principio traía a mis hijos. Hace muchísimo frío para traer a los chicos. Nos agarró la lluvia. Estar con los chicos acá es muy feo. Uno trata de decirles a los nenes “vamos al campamento”. Hay que andar buscando agua, para bañarse es todo un desafío, para cocinar hay que buscar leña. Es feo y, a la vez, es lindo, porque en estas circunstancias en las que estamos todos se nota que todavía hay gente solidaria y buena, porque nos juntamos a comer y hacemos ollas. Pero yo tengo la posibilidad de dejar a los chicos con un familiar, hay otras personas que no los pueden dejar y tienen a las criaturas acá. Y la verdad es que todos los días es una lucha para salir adelante para sobrevivir acá. Estás expectante de lo que dicen en la tele, de lo que dice la intendenta, de lo que hace el dueño del country que anda paseando, sacando fotos, intimidando. Y así estás especulando qué van a hacer, si te van a sacar, si te van a escuchar. Entonces, sinceramente, es bueno y es malo. Es lindo un día y, a la vez, es duro. Así es un día en la recuperación de terrenos, en nuestro barrio, nuestro barrio La Unión.

Nos vamos a charlar con otra familia pero no sin antes probar de la olla popular que preparaba el papá de Yanina, exquisito “levanta muertos” decimos entre lxs compañerxs. Muertos como quienes ya lo están al criminalizar a 2.500 familias que intentan luchar por tierra para vivir, muertos como quienes ya lo están al ponerse siempre del lado del opresor y no del oprimido. Los medios de comunicación hicieron y hacen bien su trabajo: desviar la atención sobre los reales conflictos y allanar el camino para que se haga presente la violencia del Estado. Caminamos con Yanina unos metros más para que nos presenten con Camila, David y sus tres niñxs. Mientras compartían unos mates, nos invitan a que pasemos para ver las condiciones en las cuales llevan la recuperación de tierras.

C: Vinimos hace un mes y medio a las tomas, por necesidad. Vivíamos con mi papá, pero como somos demasiados en su casa, decidimos hacer nuestra vida. Vinimos y plantamos la casita que nos regalaron. A los chicos a veces los traemos y a veces no, nos los cuidan. Comemos del comedor, a veces compramos. Vamos a buscar leña al campo. Vamos a buscar agua. Ya dos veces nos la tiraron.

D: Sí, la policía. Viene y nos la tira. Tira los bidones en la entrada.

C: Ese día necesitábamos el agua, era de noche.

M: Cuando hacen esas cosas de matones, ¿qué excusas les dan?

D: Tienen el poder que quieren. Sino te llevan preso. Ellos te llevan y te tienen ahí, y tu familia acá esperando el agua y la comida.

C: Hay gente que trae chapa y también se la llevan. Eso es necesario para estar acá, para resistir. Cuesta. Nosotros ya nos quisimos dar por vencidos pero con los chicos acá no nos vamos a dar por vencidos, porque no queremos vivir en otro lado, somos gente grande. Por nosotros y por los chicos. Es una necesidad, salir adelante, progresar. Es lo que queremos, nada más.

M: Se llenan la boca diciendo que son “la política del pueblo” y acá está el pueblo exigiendo y hacen oídos sordos.

D: No escuchan. Nadie vino a ver nada.

C: Nosotros participamos, fuimos a una de las marchas. Si nos enteramos de asambleas y marchas, vamos, no tenemos problema. Con el carrito, con los chicos, vamos. Para encontrar una solución, para tener nuestro lugar.

M: ¿Cómo se sienten respecto al posible desalojo?

C: A veces lo tomamos con miedo y a veces no, porque estamos en nuestro derecho. No nos van a venir a golpear. Nosotros vamos a estar poniéndole el pecho. Nosotros vamos a estar acá resistiendo, pero los chicos no.

D: La gente tiene que entrar acá y ver lo que pasa día a día.

C: Mirá mis manos de cortar leña. Estoy acá porque lo necesito. Por mis hijos. Por cada uno que está acá. Hay gente que tampoco tuvo la posibilidad de estar en una toma y está en la calle viviendo.

M: ¿Sienten que hay una unidad en esta recuperación?

C: Sí, entre familias, entre nosotros, día a día. Mensajes de aliento. Es por un terreno para mi familia, para los chicos.

El hostigamiento policial y político es constante. El sábado 19, la policía detiene a personas que llevaban donaciones a la recuperación de tierras. Unas horas antes, fueron interceptados por la bonaerense un grupo de médicos que volvían de una jornada voluntaria para asistir a las familias de la Toma. Un patrullero detuvo al camión de la organización internacional “Médicos del Mundo” y los llevó a la comisaria en donde fueron intimados a registrarse. Ya en las primeras horas del domingo 20, se produce la retención de los vehículos que transportan los equipos de sonido para la realización del festival solidario anunciado desde hace dos meses.

Pese a toda esta escalanoda intimidatoria guionada por la política represiva de siempre, ahora en el Barrio San Martín de Guernica se escucha “Matar al propietario”, la canción de Presidentes Muertos que suena en el festival “Tierra para Vivir” en el mismo momento en el que Tiziano cumple 6 años. Va y viene tirando patadas con los puñitos en guardia. Pelea con otro Tiziano, su primo de 8, que lo único que quiere es prender la cocina para hacer unos mates para las visitas. Benja es de pocas palabras: “sacame una foto”, dice, y posa con las manos haciendo pistolita, como si fuese un afiche de una película de acción. Desde su terreno en la Toma de Guernica exigen tierra para vivir, que no es otra cosa que pedir lo que les corresponde… un pedazo de tierra, un techo, una casa para desarrollar su infancia como se lo merecen: con las necesidades cubiertas y en la plenitud de una infancia sin violencia. Para que esa plena niñez se materialice, lxs vecinxs organizadxs no dejan de repetirnos su propósito: “Luchamos por un lugar digno para vivir, porque la tierra no se vende y es de quien la habita”.

Cobertura colaborativa entre La Obrera Colectivo Fotográfico, La Chispa Prensa, Matanza Viva, Periódico Gatx Negrx y Aislamiento Represivo.


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