La protesta como procesión católica

En movilidad y haciéndonos oír, pero obedientes y democráticos. Multitudinaria y organizada, pero placebística e inerte. La moralidad burguesa, progresista y reformista, funciona como un narcótico paralizante que nos encuadra en la pacífica pasividad democrática.

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Editorial #3: Carta abierta y urgente a lxs anarquistas, libertarixs, revolucionarixs, antifascistas y a toda la gente de espíritu libre que se quiera organizar sin líderes ni partidos.

Construyamos ese nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones aquí y ahora. Que cada cual se sienta libre de manifestarse como lo sienta, sin imponerse ni demonizar la acción de la compañera o compañero que tiene al lado. Cuidémonos entre nosotrxs, para criminalizarnos ya está el Estado y todos sus guardianes. No nos convirtamos en policías de azul ni de rojo.