Recordando a Santiago, recuperando la vida

Ya pasaron más de cuatro años desde que conocí a Santiago en persona. Recuerdo que fue una tarde fresca de junio o julio del 2017 en la reciente biblioteca de Avellaneda. La misma la habíamos levantado con mucho esfuerzo luego de okupar una panadería abandonada y el Brujo había pasado a conocerla.

Tensiones entre guerra y revolución en el cartelismo de la Guerra Civil española

El sistema de propaganda y de educación de la multitud como elemento eficaz para la transmisión de consignas a todos los rincones del territorio en disputa durante la Guerra Civil española fue un procedimiento sustentado mediante diversos soportes: el oral (poemas, canciones, discursos y radiofonía), el escrito (prensa, crónicas y literatura), y el visual (cine y documentales de guerra, fotografía y cartelismo). Este último se convirtió en una expresión del arte popular que estuvo ligada a un proceso de creación donde no hubo lugar para el concepto de “obra única”, sino que la construcción del diseño original fue solo una fase que transmutó en expresión icónica del combate colectivo.

Por una ESI inadaptada

La sexualidad devino un negocio, una marca, un slogan. Las formas del mercado son imitadas por los Estados que quieren “asimilar” a la diferencia con promociones de integración e “igualdad” para quienes somos “lo distinto” -porque así piensa el heterocapitalismo- y bajo el manto de la “inclusión” simulan regalarnos leyes específicas, propias, diferenciadas para quienes no encajamos en las lógicas de la vida heteronormada.       

“Seguiremos con el amor y la rabia de un pueblo que no olvida”

“Nos vamos a las vías del tren y agarramos unas piedras”, le decía Darío a Leo Santillán 19 años atrás. Y al ver las piedras que Leo agarró, Darío le aseguró: “Agarrate unas más grandes porque esto va a estar jodido”. Afirmación certera porque la decisión política fue terminar con la protesta social. En un operativo conjunto de fuerzas federales y de la Provincia de Buenos Aires, diseñado en las más altas esferas del poder del territorio, conducidos en ese entonces por el presidente Eduardo Duhalde y el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Felipe Solá. Hombres de política, hombres de Estado, que siguen asesorando y ejerciendo puestos políticos en el reciclaje del gobierno actual. Es con Todos. Con todos los asesinos.

Viejas normalidades

Frente a esta situación pandémica, el Estado ha hecho lo único que sabe y puede hacer: contener y reprimir. Ya sea en forma de subsidios que generan una relación de dependencia o en forma de policías reventando manifestaciones  —ayer, como hoy y mañana—, el interés del Estado, de todos los Estados es, fue y será sostener el statu quo, las relaciones sociales de explotación y privilegios, el sistema de la propiedad y el Derecho, la mentira democrática, la tiranía del Valor, el monstruo del progreso, la quimera civilizatoria, la violencia patriarcal. Hace 45 años, el Estado soltaba a los milicos para asesinar y desaparecer a 30.000 personas. Hoy los sueltan para llevar “alimentos” en los barrios. Así de cínico es el sistema.

La Patria

Salvar la patria, engrandecer la patria, defender la patria. Obras sanguinarias y repudiables se llevan a cabo invocando ese término abstracto, la patria.

Se hace un llamado al sentimiento patriotero, forjado en una educación nacionalista, pública o privada, que machaca sobre próceres e íconos impuestos. Los padres de la patria, la bandera, el himno, la nación.

Este llamado siempre ha estado implícito dentro del plano militar de los Estados-nación, y más recientemente, en el último siglo, también referido al desarrollo capitalista.

Ya antes de esto

Ya antes de esto
nos habíamos inventado vidas
que hacían menos insoportable aquello

escapadas al río, al mar
al sol, a la noche
al vino, a la música
a los amores, a las amistades
a las calles, a las camas, a las plazas.

103 días

Entre abrazos y afectos, se escucha desde la asamblea: “Se hizo algo histórico. La lucha sirve. El transitar de muchos compañeros nos dio fuerzas. Hay que seguir. Tenemos que ser miles de familiares y compañeros”. Antes de finalizar este día de lucha, con la serenidad característica de quienes sacan fuerzas de no sabemos dónde, se señala a quienes hace un instante intentaron reprimir la manifestación —los serviles de siempre— y un familiar nos expresa: “A ellos no les da el cuerpo. Ellos tienen las manos manchadas de sangre y no pueden abrazar a sus hijos. No tienen el valor. Nosotros, sí”.

Unas horas antes, frente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación —el montaje del Estado y su seriedad lingüística—, la calle Talcahuano se ocupa y se interpela a una de las tantas instituciones que gestionan la muerte. Algo de lo que más resuena en boca de las familias que perdieron a sus seres queridos por la desidia (o accionar) estatal es “¡Servicio Penitenciario Federal asesino!”.

Solidaridad con la resistencia en Colombia

Frente al terrorismo del Estado colombiano, la digna rabia de miles de personas se materializa en las calles e intenta visibilizar el repudio no solo contra el proyecto de la reforma tributaria —que fue retirado y provocó, además, la salida de Alberto Carrasquilla del Ministerio de Hacienda—, sino contra el agronegocio, contra toda la estructura uribista y contra un genocidio estatal que intenta silenciarse desde hace años.

El aguante del acampe (frente al monstruo)

Desde hace casi tres meses en una plaza del centro de esta ciudad cada vez más hostil, hay un acampe. Varias carpas que lograron instalarse luego de doblegar las negativas del gobierno de la ciudad. Permanecen y circulan. Acompañando esta lucha tanto aquellxs familiares de detenidxs que pueden hacerlo, que se animan a hacerlo como personas y organizaciones que se solidarizan y conmueven con esta lucha.

La respuesta del Estado frente al reclamo por vivienda digna es más policía

Faltan pocas horas para el mediodía y en las calles céntricas de San Justo se va a vivir una demostración, de manual, de lo que es el Estado. Aplazamiento, desarticulación y represión son algunas metodologías con las cuales los uniformados (con y sin fierro) van a intentar dominar la situación en este día de lucha por la tierra para vivir y contra las violencias policiales-empresariales.

Comuna de París: 150 años viva en la memoria

Paris, Francia. 18 de marzo de 1871.El descontento popular desde el fracaso francés en la guerra franco-prusiana, la cual internacionalistas de ambos países trataron de evitar, está en su punto culmine. Adolph Thiers, presidente provisional de la Tercera República Francesa, que había negociado el armisticio con el canciller alemán Otto Von Bismarck semanas antes, ordenó al ejército recuperar los cañones almacenados en los parques de artillería en los barrios de Montmartre y Belleville. Con las mujeres a la cabeza, el pueblo parisino y la Guardia Nacional, se interpusieron. Los generales de Versalles ordenaron a sus soldados disparar sobre la multitud, pero sus subordinados, desobedeciendo la orden del gobierno y sumándose a la voluntad popular, los bajaron de sus caballos y los fusilaron. Esa fue la chispa que encendió la pólvora. Comenzaba así la primera revolución de la clase trabajadora, la que encendió la llama de la esperanza y la lucha de les explotadxs y desposeidxs, la de quienes ya no querían restauración de la monarquía ni república, una de las causas de discusión y escisión entre socialistas y anarquistas en la Primera Internacional. Ese 18 de marzo, hace 150 años, nacía la Comuna de París.